Cuando el sol empieza a brillar y hace más calor, mucha gente se pregunta cómo funciona eso de llevar al bebé en un fular o un portabebés. ¿A qué hay que prestar atención durante el porteo? ¿Y qué le das de comer a tu bebé en verano?
Queremos destacar que siempre debes seguir tu propio instinto y evaluar la situación por ti mismo, pero quizá los siguientes consejos te puedan ayudar.
En cuanto empieza a hacer calor, automáticamente empiezas a abrigarte menos. Y lo mismo ocurre con tu bebé. Un fular o un portabebés es una capa más para tu bebé, así que debes tenerlo en cuenta.
Vigila de cerca a tu bebé: un cuello sudoroso, la cara roja y el llanto pueden indicar que va demasiado abrigado. A menudo basta con un pelele.
Si es necesario, haz que tu bebé lleve un gorro fino para la brisa y mantente alejado del sol directo tanto como sea posible.
Cuando te quites los calcetines, ahorrarás mucho calor. Asegúrate de que las plantas de los pies están bien lubricadas y permanece a la sombra todo lo posible, ¡es encantador estar allí!
Si tú y tu bebé sudáis mucho, puedes poner un paño hidrófilo entre tú y tu bebé, que absorbe la humedad, haciéndolo menos caluroso y pegajoso.
Cambia el paseo de la tarde por otro por la mañana o por la noche y evita el sol en las horas más calurosas del día.
Cuando hace calor, tu bebé necesita más líquido de lo habitual. Dale un sorbo extra entre comidas.
Y por último: ¡no olvides ponerle crema solar a tu hijo (y a ti mismo) antes de salir a disfrutar del aire libre!